CrítiK-s Literarias

Tuesday, November 28, 2006

Ladrones de Cadáveres, Robert Louis Stevenson.

Stevenson comienza la historia contándonos la reunión que tiene 4 amigos en una posada de uno de los amigos, reunión nocturna de todos los días. Los que se reúnen son Debeham, el dueño de la posada, el narrador y Fettes.

Una noche oscura se les informó que un terrateniente había enfermado y que el doctor privado de el terrateniente estaba en camino al pueblo para atenderlo. Al doctor se le identificó como Wolfe Macfarlane. En ese momento Fettes se exalto y ya sumido en el estupor de la borrachera, pero con el sonido de las últimas palabras pareció despertarse y repitió el apellido “Macfarlane”. Al llegar el doctor a la posada, por la cual debía de pasar, Fettes fue a topárselo y al estar frente a frente, la conversación de Macfarlane se dedicó a tratar de volver a verlo otro día. Hasta que antes de salir, Fettes lo agarró del brazo y, de sus labios, aunque en un susurro, salieron con toda claridad estas palabras: -¿has vuelto a verlo? En ese momento el doctor dio un grito ahogado y salió huyendo.

Después, sin terminar el tercer vaso, nos dijo “adiós” y se perdió en la oscuridad de la noche después de pasar bajo la lámpara de la posada.

Inicia la cruenta historia.

De joven, Fettes había estudiado medicina en Edimburgo. El “señor K”, que se suponía un buen profesor, le encargo a Fettes el puesto de semioficial de segundo profesor de prácticas o subasistente en su clase. El trabajo de Fettes era recoger los cadáveres que llegaban para la clase de la tarde y pagarle a los proveedores. Todo en la madrugada. Fettes entendía que su deber constaba de tres apartados: aceptar lo que le traían, pagar el precio y pasar por alto cualquier indicio de un posible crimen. Un día esa consigna se vio duramente puesta a prueba. Ese día los profanadores llegaron tarde y parecían tener más prisa que otros días. Fettes tropezó con el cadáver y se enteró que era Jane Galbraith. Fettes se exaltó mucho, es imposible que haya muerto; es imposible que hayan conseguido este cuerpo de forma correcta. Fettes acudió donde su inmediato superior: Macfarlane, el mismo le dijo que no debía causar escándalo por eso, que debía hacerse el que no la reconocía y no hablar más.

Aparece un extraño.

Una tarde..., ...Fettes encontró a Macfarlane en una taberna muy concurrida, sentado en compañía de un extraño... Aquel hombre ejercía un extraordinario control sobre Macfarlane. Al tipo se le identifico como Gray, esa noche el tal Gray estaba completamente borracho. Fettes se fue antes para su apartamento.

A las cuatro de la mañana lo despertó la señal acostumbrada. Al abrir la puerta, grande fue su asombro cuando descubrió a Macfarlane. Sí, así era, esa noche los profanadores no se presentaron, pero tampoco se dejó de obtener el cadáver. Cuando Fettes se acerco al cuerpo para ver quien era, se llevó la sorpresa más grande de su vida: Ver, inmovilizado por la rigidez de la muerte al hombre del que se había separado dejándolo bien vestido y con el estómago satisfecho en el umbral de una taberna... Una horrible sensación de oscuridad y una clara conciencia de la perfidia del destino se apoderaron del alma del infeliz estudiante.

Fue peor para Fettes cuando le tuvo que pagar a Macfarlane por un asesinato, y que éste le entregará la mitad del mitad del dinero.

Acostumbrándose.

Muy pronto, Macfarlane y Fettes necesitaron nuevos cadáveres, aparte de los que ya les traían, para abastecer a los estudiantes. Un día decidieron salir en búsqueda de un cadáver: La esposa de un granjero, una mujer que había vivido setenta años y... había de ser arrancada de su tumba a medianoche y transportada, desnuda y sin vida...

Una vez que ya tenían el cadáver y que lo llevaban en su carreta, ambos sentían que el objeto que sujetaban entre los dos caía con todo su peso primero sobre uno y luego sobre el otro. Al contemplar el bulto, tenían la impresión de que hubiera aumentado de tamaño.

Se habían convencido que algo inconcebiblemente milagroso había ocurrido con su terrible carga.

Esto no es una mujer –dijo Macfarlane con voz que no era más que un susurro-.

Tengo que verle la cara –dijo el otro-.

La luz iluminó con toda claridad las bien moldeadas facciones y afeitadas mejillas de un rostro demasiado familiar..., el cuerpo de aquel Gray con el que los estudiantes de anatomía habían hecho prácticas de disección meses atrás.

Para meditar.

Yo personalmente me preguntó de dónde verdaderamente obtendrán las escuelas de medicina y odontología los cuerpos con los que hacen experimentos y prácticas estudiantiles. ¿Será que la morgue en realidad proporciona todos los cuerpos que a diario utilizan los estudiantes de las universidades? A criterio personal dudo de esto y sé que mis amigas de Odontología deben de estar hablando de mi, pero las instó a averiguar cuál es el verdadero origen de los cadáveres y además, a que lean a Stevenson.

1 Comments:

  • Vaya vaya, qué trama tan interesante, me encantaría leermelo y adentrarme en ese misterioso mundo...muy bueno Fer!

    By Anonymous Anonymous, at 11:24 AM  

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